A propósito del día del libro

El rincón de lectura de P

Cuando pienso en un libro, llegan a mi cabeza cientos de ellos envueltos en emociones y recuerdos.Pienso en Historias de Ratones de Arnold Lobel y veo a mi mamá contándome cómo cuando yo era chiquita decía ¨pofo¨ y no ¨pozo¨, porque el cuento me lo había leído mi abuelo con su acento español. Recuerdo tardes enteras disfrutando la colección de Postre de letras que tenía libros de trabalenguas (traba la lengua lengua la traba), rimas y demás y que hacía parte de la maravillosa biblioteca de mi abuelita. Suspiro con La demoiselle aux lupins de Barbara Cooney que nunca pude leer porque estaba en francés, pero me perdía en sus maravillosas ilustraciones e imaginaba historias increíbles. Me pierdo en las mil y un ilustraciones de los libros de Richard Scarry. Me paseo por los cuentos de Roald Dahl que tanto me divertían y emocionaban. Me dejo, aún hoy, acompañar por Michael Ende, especialmente por la historia interminable, que es interminable porque cambia cada vez que es leída… tantos libros han pasado por mi vida, tantos libros me han pasado en la vida…

En mi casa todos han sido lectores, mi papá devora libros como el mejor manjar de una cena 5 estrellas, mi mamá carga los suyos y los lee sin que la vea… pero hoy tal vez a la que recuerdo con más fuerza es a mi abuela.

Con ella los libros fueron siempre un juego, un disfrute en todos los sentidos. Los libros se observaban, se tocaban, se olían, se escuchaban… se degustaban. No hubo nunca un cumpleaños o navidad sin un libro entre los regalos, no había obligación de leerlos, estaban ahí para ser disfrutados como uno quisiera, por el simple placer de mirar las ilustraciones o por la musicalidad de sus palabras o para reír con los disparates… Los libros me hacen sentirla cerca, sobretodo los llamados infantiles.

Más que nunca disfruto perdiéndome en las estanterías de una librería, porque es como si ella me hablara entre los libros, me susurrara que me quiere, que siempre va a estar conmigo. Sueño con encontrarla entre los personajes de mi próximo libro y perderme en sus historias para sentir que la tengo cerca por un tiempo.

Tengo miles de recuerdos y emociones placenteras atadas a los libros y estoy segura que esa es la clave para adorar leer. No hay truco, no hay tiempo diario necesario (los 5 minutos de lectura antes de dormir), no hay ¨cuento viajero¨ que sirva o cualquier plan lector escolar que se inventen, si leer no esta atado a una emoción vinculada al placer, al cariño, a las relaciones afectivas con otros.

Hoy Paloma lee con gusto, cuando quiere, sola o acompañada. Y me hace sentir orgullosa, feliz de ver cómo el afecto y el placer siguen transmitiéndose generación a generación.

Desde el fondo de mi corazón, feliz día del libro! (el placentero, no el obligatorio)

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3 pensamientos en “A propósito del día del libro

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