…Ha cultivado un gusto particular por los pequeños placeres…

Con gran sorpresa y felicidad encontré entre las películas del avión (rumbo a España para nuestras vacaciones), una película que vi hace muchos años y que llevo entre mis tesoros desde entonces: Le fabuleux destin d’Amélie Poulain dirigida por Jean-Pierre Jeunet, con musica de Yan Tiersen

http://www.miramax.com/subscript/amelie-poulain-raspberry-image-still-frame-photo/

Un poco adormilada en medio de las largas horas de vuelo, me pierdo entre sus imágenes y sus palabras… Y depronto me invaden las ganas de escribir…

No, no es la linda historia de amor lo que ha hecho que esta película se quede anclada entre mis tesoros. Es el valor que se le da a las pequeñas cosas. Esas cosas que hacemos sin pensar mucho, esas que amamos u odiamos, sin saber muy bien por qué.

A medida que vamos creciendo nos vamos llenando de explicaciones, significados e interpretaciones y nos vamos olvidando de esas pequeñas cosas en donde el valor reside principalmente en lo que sentimos. (aquí no puedo dejar de pensar en un bello texto de Susan Sontag que se llama Contra la interpretación y que invito a leerlo a quien esté interesado)

Para mi, Amelie gira entorno al juego, al afecto escondido en lo simple, al sentir…

Durante muchos años creí que todas esas cosas eran simplemente el acompañamiento de una historia principal, lo creí también para mi vida. Hoy creo que esa es la gran historia, porque la riqueza está en los detalles. Somos esas pequeñas cosas, porque al pensarlas poco, son las que más nos reflejan, las que más hablan de nosotros. Es en ellas que nos encontramos con otros, creamos conexiones, nos enamoramos o no queremos volver a vernos. Las interpretaciones, significados y reflexiones vienen después, no les resto importancia, pero no quiero dárselas solo a estos procesos.

Tal vez la capacidad de fijarnos en ellas, las “pequeñas cosas”, los detalles, nos haga más creativos. Por lo menos a mi, me ha hecho más feliz.

Amelie, vuelve entonces a enamorarme, a hacerme soñar con sus largas listas y descripciones, con su estética minuciosa y su música… mmmmmm su música… ahora me doy cuenta que es una de las bandas sonoras que se han hecho parte de mi vida; que me gusta oír cuando, sin darme cuenta o sin hacerlo muy consciente, tengo un día en donde los detalles cobran más fuerza. Esos días en donde suspiro cuando veo el tono de la luz al atardecer o cuando sentarme a trabajar o a leer con una taza de té en la mano es un placer o cuando el aire huele a fresco y el viento trae sonidos de lejos.

Aquí les dejo un trocito de su música y algunas de sus imágenes para que les den ganas de volver a verla o verla por primera vez.

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