Un pedacito de amor en la maleta

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Desde hace un poco más de un año P dió inicio a su vida en primaria y empezamos a enviarle lonchera. Antes no era necesario porque le daban las onces en el colegio, así que era un tema en el que no pensábamos mucho más allá de conocer que le daban, para saber que eran ricas y balanceadas.

Pero con esta nueva etapa escolar, nos enfrentamos a un nuevo reto, preparar la lonchera todos los días. Teníamos claro que no queríamos recurrir a las opciones chatarra: paquetes de chucherías, gaseosas, dulces y el sinfín de productos pre fabricados que ofrece el mercado para estos snacks infantiles. No solo porque nos parecen poco saludables y nutritivas, sino principalmente, porque nos parecían despreocupadas, fáciles, vacías…

Sin pensarlo, la lonchera se fue convirtiendo en un pedacito de amor que le mandamos a P en su maleta todos los días. Una manera no verbal de decirle que la queremos, la cuidamos, la acompañamos. Y entonces, nunca fué, como alguna vez pensamos que podría ser, una dificultad, un gasto de tiempo o una complicación. Pensar y organizar la lonchera es como una pequeña carta de amor que diariamente le escribimos a nuestra hija para decirle que siempre estaremos ahí aunque no pueda tocarnos con sus manos.

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Para mi todo es importante, que sea rico, pensado, bien puesto, que huela bien… siempre pienso en la diversidad, porque a mi personalmente, me aburre enormemente comer siempre lo mismo. Hay días de sal, días de dulce, días indulgentes… y la verdad, no quita tiempo, da tiempo. Tiempo para pensar en sus gustos, en sus necesidades, en ella, en nosotros… que manía esa terrible obsesión actual por ahorrar tiempo. Comprar unos paquetes, unos jugos envasados y no pensar, meter todo de afán en cualquier maleta y salir de eso. He decidido que el tiempo lo ahorro, si hace falta, en otras cosas, pero no en eso. Así que hago miles de cosas que me gusta mandarle en las mañanas para que la hagan feliz. Y no solo hablo de comida. A veces, mando una pequeña nota en la que le digo algo bonito, porque, ¿no es maravilloso sorprenderse con palabras lindas en medio del dia?

No se asusten, no se trata de complicarse, hay un montón de cosas fáciles que se pueden preparar. Yo les voy a contar las que más nos gustan en esta casa, pero cada casa tiene sus gustos y preferencias, no hay una sola forma de hacerlo. La idea es que sea divertido, sencillo, rico y que se convierta en un acto amoroso y placentero y no en un agobio. En últimas, independiente de lo que vaya metido en la lonchera, aunque creo que quedaron bien claras nuestras preferencias, se trata del tiempo dedicado, del estar presente en esos pequeños actos que, aunque podrían pensarse sin importancia, lo son todo.

Aquí van nuestros favoritos:

Lonchera 1:  Pizza casera + fruta + agua con algún trozo de fruta adentro.

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La pizza es facilísima de hacer, es solo coger un pan árabe, ponerle pasta de tomate o alguna salsa de pasta rica, añadirle queso y orégano y meterla al horno hasta que el queso se derrita. A veces le añado champiñones, jamón, o rugula, pero eso ya depende del gusto de cada familia.

Al agua me gusta ponerle trozos de fruta o hierbas  para saborizarla, piña, arándanos, menta, fresas, moras, limón, pepino cohombro… lo que haya en la nevera, junto o separado. A veces a P le gusta sin nada. Agua sin más. Pero si a ustedes les gustan los jugos, pues jugos y no aguas.

Lonchera 2: barritas de pan con nutella  o pan de banano y nutella + fresas + bebida natural. También se puede cambiar el pan con nutella por barritas de pan con mantequilla y miel o mermelada o con queso crema 

Lonchera 3: wrap de queso y jamón + fruta + almendras (o un chocolate) + bebida natural

Lonchera 4: pancakes + sirup (en un frasquito aparte) + fruta + bebida natural. A veces le añado unas salchichitas o cambio el sirup  por azucar pulverizada o mermelada.

Lonchera 5: yogurt + miel (en frasquito aparte) + cereal  (también en frasquito aparte para que llegue crujiente y no blandito por la humedad del yogurt)+ fruta + bebida natural

Lonchera 6: ensalada de frutas + granola (en un recipiente aparte) + bebida natural. Cuando quiero sorprenderla con una pequeña indulgencia, le añado un par de merenguitos. 

Lonchera 7: barritas de pan tostado con miel (a veces van con mermelada o queso crema)+ fruta + bebida natural

Lonchera 8:  brownies o galletas de avena caseros + fruta + bebida natural. También se puede añadir un queso. 

Lonchera 9: platanitos o palitroques o palitos de zanahoria y apio + queso crema o sour cream + bebida natural + compota de fruta

Lonchera 10: queso pera + manzana + mantequilla de maní natural + almendras + bebida natural

Lonchera 11: totopos + pico de gallo o salsa mexicana + fruta + bebida natural

Lonchera 12: Pan de banano + mango biche con sal, limón y miel + bebida natural

 

Espero que les gusten las sugerencias, pero sobretodo, que los inspiren para crear sus propias combinaciones y mandar en la lonchera un trocito de amor a sus hijos.

 

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A los niños si les gustan las verduras

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Si, a los niños si les gustan las verduras, los quesos, los millones de sabores que el mundo nos ofrece. O por lo menos pueden probarlos e ir construyendo su paleta de gustos. Pero hay que darles la oportunidad. Hay que dejarlos probar, descubrir, ellos solitos, las cosas que les gustan y las que no. Explorar texturas, olores y sabores de la comida. Les aseguro que muchos adultos se sorprenderían de la cantidad de cosas que a los niños pueden gustarles.

¿Por qué tantos mayores insisten en disfrazar los alimentos para los niños? ¿No es suficientemente bella una fresa? ¿Un brócoli? ¿un trozo de queso? ¿Por qué siguen creyendo que para que los niños coman verduras, o alimentos nuevos hay que licuarlos o esconderlos?

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Yo creo que hay que aprender a ver la belleza de las cosas como son. Aprender a comer sin disfraces, a comer los alimentos como son y no por parecer una cara feliz o tener colores artificiales. Más bien comer por el placer de disfrutar los sabores en sí mismos.

Me chocan los quesos tintados, las verduras escondidas o procesadas, los sandwiches con cara de Mickey mouse… la comida que no parece comida me disgusta. Quiero que un pan parezca pan, que el queso huela a queso, a si sea azul, quiero verduras maravillosas, frutas frescas llenas de sabor, alimentos de verdad. Incluso, debo aceptar que cada vez me incomoda más ver todas las naranjas iguales en el supermercado, o las papas sin deformidades… los alimentos de verdad no son uniformes y no por eso son menos ricos.

No es que esté en contra de presentar las cosas bonitas en un plato que honre los alimentos que sirve, hacer cosas divertidas de vez en cuando como cuando en halloween hacemos pizzas que parecen momias o deditos de queso con uñas de almendra. Me refiero al hecho de esconder los alimentos en el día a día, con la creencia que a los niños no les gustarán tal y como son.

No es cierto. A los niños les gusta probar, explorar, comer zanahorias torcidas, papas con protuberancias, quesos olorosos, mezclar sabores, oler, descubrir. Y si, también jugar con la comida. Pero esto no solo significa darle forma de cara a un pan, ponerle orejas a los pancakes, o jugar a los palitos chinos con los palitroques. Significa divertirse con la aventura de encontrar cosas maravillosas al atreverse a probar, o cosas horribles, porque esa también es una posibilidad. Significa ir construyendo un universo propio de gustos.

Por favor adultos, no sigan subestimando a los niños. Ostras, calamares, queso azul, brie, brócoli, apio, coles de bruselas, fresas, moras, ruibarbo, atún, crudos o cocinados, cubios, zapallo, risottos, picantes, dulces, ácidos, crujientes, chocolate negro, amargos, patés, terrinas, pato, lengua, kale, langostinos, ajo, mejillones… las posibilidades son infinitas. El mundo es diverso y una manera de enseñárselo a nuestros pequeños es dejarlos degustar la diferencia.

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**Acompaño estos pensamientos con unas lindas ilustraciones de Jill Barklem, a quien seguro le encantaba la comida.

Aprovecho para recomendarles el blog de Luciana Gonzales Daly lasaventurasdelninolechuga.wordpress.com y su instagram @lechouchou para mi, toda una inspiración. Alguien que no busca aparentar lo que no es, una mujer real, honesta y pensante.

West coast vacations

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Siempre he pensado que las vacaciones no se acaban el día que pasas de nuevo por la puerta de tu casa. Es cierto que una vez regresas, poco a poco las rutinas vuelven y la normalidad, si existe, lentamente retoma su cauce. Sin embargo, si de verdad las vacaciones se han vivido, nunca más volverás a ser el que eras cuando te fuiste.

De todos modos es verdad, que entre que entras de regreso a casa y sientes nuevamente que la vida vuelve a su ritmo cotidiano, hay un periodo en el que estás todavía un poco a medias, soñando con ambos mundos y todavía con el sabor de otros lugares en la boca.

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Debo aceptar que a mí, ese momento intermedio en el que ya estás físicamente en casa, pero la mente y las emociones siguen un poco de viaje, me encanta, me estimula y me inspira para volver a mi vida con más ganas, más proyectos y con una gran sonrisa en la cara. Y quizás, para prolongar un poco más este momento disfruto con gran placer repasar recuerdos y fotos y así comprender que de ahora en adelante harán siempre parte de mi vida.

Esta vez, me tomaré la libertad de utilizar este espacio para esto y compartirles algunos de los mejores recuerdos de estos días de vacaciones.

Para empezar, una de las cosas maravillosas que hicimos este año, fue soñarnos -hace varios meses- este viaje y hacerlo con unos grandes amigos / familia, pues hizo que la experiencia se enriqueciera enormemente y que compartiéramos unos días de ensueño que harán parte de nuestros recuerdos conjuntos. Con ellos decidimos viajar a la costa oeste de Estados Unidos, específicamente a los Ángeles y robarle unos días a esta gran ciudad para escapar a San Diego y Las Vegas.

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Otra gran elección fue decidir hacer todos los desplazamientos internos en carro. En total hicimos más de 3.000 km!!! Pero los paisajes y la posibilidad de parar en donde quisiéramos para explorar fueron maravillosos.

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No fueron tantos días, pero hicimos millones de cosas y para organizar mi relato y los recuerdos que llegan desordenados, emocionados y a trompicones, seguiré ésta ruta:

  1. San Diego
  2. Las Vegas
  3. Los Ángeles y alrededores

No se asusten!!! No les voy a contar todo de una sola vez, pues eso solo se hace alrededor de una mesa y con un buen vino en la mano. Les iré contando poco a poco detalles de esta aventura que emprendimos estas vacaciones porque me hace ilusión compartirlo con quien quiera leerlo y ojalá, para que quienes no hayan elegido este destino entre sus viajes, se decidan a hacerlo. (el que quiera un vino mientras lee, bienvenido sea)

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